Contenidos relacionados

El fundo Pando

En Pando el espacio aún era rural, tal como nos narra el entonces postulante a Ingeniería Juan Puza en su texto La universidad que yo encontré: “Mirando al lado izquierdo se apreciaban plantaciones de tabaco, de hortalizas; un par de murallas, paralelas, de adobes grandes, separaba otro edificio de dos pisos, más grande, también de color crema, pero cruzados con rayas verde agua; el edificio encuadraba a un patio grande de cemento donde veía estacionados algunos automóviles, y tenía la pared de adelante casi toda de vidrio, donde el sol reverberaba. Más allá ya no había casas, sólo cañaverales, y más al fondo, donde ya se perdía la vista, montañas de tierra seca, de adobe: parecían ruinas. Por mi derecha, sembríos de alfalfa, un campo libre para estacionar carros lleno de cascajo, un muro de adobes se extendía paralelo a la pista, detrás de él se levantaban casuchas donde vivía gente. Todo el conjunto, excepto los edificios, daba la impresión de ser restos o parte de una hacienda”.

Aquí se realizaban las prácticas de Topografía, sin embargo “a veces perdíamos los puntos de referencia porque pasaba por ahí un tractor…” como lo señaló el Ing. Mario Cedrón, quien ingresó a la universidad en 1969.

De otro lado, el señor Manuel Montoya recuerda: “cuando nosotros vinimos acá era campo. Se encontraban culebras. Las chicas muchas veces se asustaban, las secretarias. En el Taller repetidas veces se han metido culebras, claro inofensivas ¿no? porque son de campo”. Además existía un problema de movilidad, ya que la única avenida cercana era la Av. Bolívar y sólo llegaba una línea de microbuses. Fue por ello que inicialmente la Facultad proporcionó una camioneta Volkswagen que recogía al personal administrativo hacia el campus.