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La tabla de los descuentos de puntos

La asistencia era obligatoria y según el Reglamento de asistencia a clases, uno no podía dar exámen si se tenía un porcentaje de faltas mayor al permitido tal como lo comentó el Ing. Harmsen: “Si uno tenía más del treinta por ciento de faltas ya perdía el año automáticamente”. Fue por ello que, a mediados de la década del cuarenta, el Centro de Estudiantes, presidido por José María Corso, propuso a la Facultad “una escala en la cual si uno faltaba un cierto número de clases, le hacían un descuento de 0.1, 0.2, 0.3 y así sucesivamente…” como recordó el Ing. Giuffra. Según la tabla de descuentos establecida, uno podía llegar a perder un curso y en consecuencia el año por la suma de faltas y tardanzas.